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Por qué es clave contar con una buena aislación del motor

Como sabemos, las maquinas eléctricas -por ejemplo los motores- nos ayudan a convertir la potencia eléctrica en potencia mecánica. Durante este proceso, invariablemente se genera una cierta cantidad de calor. Esta cantidad de calor varía debido a la corriente presente, la eficiencia del equipo y la potencia instantánea demandada, pero sobre todo debido a las posibles variaciones y caídas del suministro de voltaje: lo que denominamos aumento de corriente.

La exposición o un ambiente que presenta un calor excesivo y altas temperaturas puede generar una falla en los bobinados. Por esta razón, es importante tener en cuenta la clase de aislación que tiene nuestro motor, ya que es el motor quien puede soportar y limitar el sobrecalentamiento.

A continuación te presentamos una tabla establecida por la Asociación Nacional de Fabricantes Eléctricos, también conocido como NEMA (por sus siglas en inglés), en la cual se clasifican las aislaciones y conductores de los motores según la temperatura máxima que pueden resistir.



Los motores sumergibles encapsulados de Franklin Electric cuentan con unos de los mayores niveles de aislación, ya que están diseñados para soportar las temperaturas más altas. Los motores encapsulados de 4” cuentan con clase de aislación “B” (130°C), mientras que los de 6” y 8” cuentan con clase “F” (155°C). En el grabado del motor aparece descripto como “INS. CLASS”. Por lo general, otras marcas manejan la clase de aislación más baja “E” (120°C).

Prueba de aislación

Cuando se adquiere un motor sumergible, es muy importante medir la resistencia de aislación usando un megohmetro DC de 500 o 1000 volts desde los cables de alimentación hasta la estructura del motor. La resistencia debe ser de, como mínimo, 200 megaohms sin cable sumergible. Esta medición se debe hacer a medida que la electrobomba se introduce en el pozo. En tanto que al sumergirse el motor, la medición se hará entre el cable que va quedando afuera y el caño de impulsión o caño camisa en su defecto (debe ser un material metálico y estar a masa con el motor). La resistencia puede disminuir gradualmente a medida que más cable entre en el agua, sin embargo, cualquier disminución repentina indica un posible daño en el cable, en el empalme o en la línea del motor.

Es importante destacar que se debe ser muy cuidadoso en la bajada de la bomba y poner especial atención en no raspar el cable en el borde del pozo, ni apretarlo, ni darle golpes, ni tironear el empalme.

Sobre megóhmetros

En el mercado existen dos tipos de megóhmetros: el analógico y el digital. La selección depende de las preferencias del usuario. Una recomendación práctica, es hacer controles periódicos con el megóhmetro según los eventos que puedan suceder en el lugar, como tormentas, respuesta de los relevadores, entre otros.



Fuente: Franklin Electric